[f][l][o][r][c][a][n][í][b][a][l][@][d][f]
Juan Carlos Reyna (Tijuana, 1980) es músico y escritor. Aunque despanzurra en numerosos periódicos y revistas, es en esta bitácora donde revela sus entrañas más agrestes, su intimidad acojonada.
¿Hace falta hacer literatura en castellano? ¿Cómo transgredir el sesgo aparentemente subversivo de los intentos que, incluso, han terminado legitimados por las instituciones académicas? Todos son casos deplorables desde el momento en que se aferran a su identidad. Quizás la alternativa más profunda sería renunciar, en la medida que se pueda, a la lengua. Hacer un texto en el que lo que menos importa es la gestualidad de la lengua, sólo la anécdota. Pero la anécdota se forma constitutivamente del resto del contenido (que es lengua); entonces, al menos desde este margen de razonamiento, no hay salida. Pienso en la escritura aséptica de Mario Bellatin, donde lo que menos importa es la gestualidad de la lengua (ésta se ha minimizado). Pero hasta Bellatin es Bellatin-en-español cuando se lee y se le descubre cierta retórica que, consumada en una elegancia con fuerte resonancia musical, termina siendo muy castellana. Le renuncia llegará, pero en otra instancia.
***
10/07/09
Esta es el anteproyecto anecdótico de una lucha en castellano: la teoría marrana. Pincha
aquí:
***
10/07/09
A pesar de la exotización multiculturalista de Tijuana (y en esto, porfavor paisanos, ya no hay que seguir alimentando ese folclore que nos limita a la otredad inofensiva y limitante) sí hay un margen de pensamiento libre. Y cuando digo Tijuana no aludo a un pedazo de geografía o de carne. Me importa un coño ese Tijuana: hablo de que Tijuana, el concepto que quiero restituir en la palabra "Tijuana", es cualquier margen que pretenda legitimarse por una aparato de dominación: llámese "lengua castellana", "tijuana" o "mundo pequeño", pero que nunca, esperemos, entregará lo poco o mucho que ha ganado de verdadera libertad.
***
10/07/09
Para presentar mi nuevo libro, La(s) estética(s) de la mundialización, discutiré con el escritor Heriberto Yépez (Al otro lado, A.B.U.R.T.O.), el productor musical Pepe Mogt (Nortec Collective, Fussible, Latinsizer) y el artista visual Marcos Ramírez ERRE (Postcards from the Edge, La multiplicación de los panes), los tres creadores más paradigmáticos de la frontera EU-México, acerca de la relación entre el arte y las diferentes formas de tráfico: de drogas, géneros, personas, armas, símbolos, influencias y, sobre todo, el más peligroso de todos: el tráfico de poder político. La introducción del libro comienza así: "El arte contemporáneo ya no puede transgredir: el arte contemporáneo trafica. Los márgenes de movilización política han desaparecido, y la dimensión cívica de los regímenes culturales se desmorona supeditada a los flujos constitutivos de la última modernidad: flujos de capital monetario, pero también simbólico. Los desequilibrios típicos del estado democrático, esa utopía desgraciada que nos heredó la Ilustración, han configurado nuevos modos de hacer arte luego de haber sido superadas las vanguardias. Ante la existencia de una economía transnacional fundamentada en un trasegar continuo de símbolos, el arte, como el Estado, se somete a una política igualmente aplastante: a un sistema que tiene como único objetivo perpetuar, mediante el tráfico, un simulacro inacabable de poder."
***
09/06/09
El año esta cerrando pompeando la entraña con fríos gozozos y desvelos. Pasé la madrugada junto a amigos que considero familia -casa de Fritz Torres-. Se trató de una posada para compensar la crisis económica, las ejecuciones del narcotráfico y el puto resabio de amores truncados, pero también para celebrar la venta de toda una exposición de Daniel Ruanova en Monterrey, la gira que cierra esta noche Pepe Mogt en San Francisco, el cumpleaños de Mely Barragán, la publicación de mis Estética(s) del tráfico, y un larguísimo etcétera. Experiencias, pues, que nos acercan un mucho a las "modificaciones de los parámetros de goce" que el viejo Lacan consideraba La Felicidad. A pesar de la resaca siempre física de un año que ha dividido mi vida en pasado y futuro, me siento prendido al suelo, encarando los ojos de la vida, esos ojos rojizos y acuosos, pleno de goce y de anécdotas. El año que cierra ha sido el más determinante de mi vida, el año en que los extremos se tocaron. Por más cursi que parezca, este año aprendí el valor de lo Real: mis amistades viejas y nuevas, mi pasión por escribir y leer, mis días con hambre y solo. La vida es un iceberg que se desplaza hacia el cielo.
***
19/12/08
Los fundamentalistas del Hip HopThe Roots preserva solamente los instintos más concupiscentes del rap: la cadencia y el exceso. No por nada sus presentaciones son las más incontenibles del género (las únicas con instrumentación completa en vivo, las únicas sumergidas en un eclecticismo exquisito y afectado.) Desde Organix (1998) a Rising Down (2008) el colectivo oscila deliberadamente por todos los extremos de la música negra estadounidense, con ello privilegia la voluptuosidad afroamericana mucho más allá de su pretendido multiculturalismo ghetto, e incluso mainchismo musical. Fundamentalista es todo aquel que se aferra hasta quebrantar las bases más características del credo. The Roots son eso: puritanos que se desbordan en su ánimo por reconquistar lo que la música pregrabada había perdido. A pesar de echar mano de géneros tan disímiles como el jazz o la psicodelia, The Roots produce un hip-hop primitivo y elemental, en el más libidinoso de los términos.
Más de mi ensayo sobre Las Raíces en Picnic.
***
05/12/08
La estética del tráficoLa democracia exige el sometimiento y, aún más, la invisibilidad de los gobernados para perpetuar el proyecto del progreso. Es el mito de la ciudadanía, y no los ciudadanos, lo que es representado en un mecanismo que reprime las dinámicas sociales que no se automatizan (es decir, que no se volatilizan) a fin de hacerlo subsistir. No sorprende, pues, que la imposición en el Tercer Mundo de regímenes paradójicamente liberales conduzca a la absoluta ingobernabilidad. En México, donde la transición de un estado unipartidista a un pluralismo político fue alentado por el corporativismo del propio régimen, ningún voto impidió que el nuevo gobierno terminara subyugado por el crimen organizado. El llamado "estado de derecho" terminó encubriendo el desmoronamiento de las fronteras entre lo legal y lo ilegal, y como en el resto de occidente, el nuevo régímen fue constituido a partir de su propia farsa, de su propia ininteligibilidad (...)
Próximamente en el catálogo de Proyecto Cívico.
***
05/12/08
Para festejar al cumpleañero¿Cuántos infantes han nacido y nacerán a lo largo de este día? No es una época muy típica del año, a sabiendas de que enero no es mes proclive al sexo, aunque sí al arrumaco. El seis de septiembre nacen hombres como yo, hijos de padres un tanto excéntricos y plenos de fluídos que descargan desesperados. Un día como hoy nació, por ejemplo, Max Schreck, aquel actor triste que luego de haber interpretado a Nosferatu en 1923, se dedicó a vagar por los bosques más umbríos de Munich. El mismo que solía recitar incoherencias en soledad hasta que murió en 1936, el año en que nació mi padre. Alegaba ser vampiro, con la misma intensidad que Moses Mendelssohn, quien nació el seis de septiembre de 1979, alegaba ser la reencarnación de Moisés, el personaje bíblico. Roger Waters nació también el mismo día, en 1943. En 1980 nacieron más que nada buenos deportistas. Pero esto no lo se de cierto. Nadie en mi generación ha hecho cosa muy significativa, aparte de sumarse al ritual espeluznante de la imitación. No tengo ánimos de celebrar mi cumpleaños hoy más allá del simulacro peripatético de los abrazos obligados y las conversaciones apocalípticas. Y entraré al baño de la vinatería en el que me alcoholizaré, me miraré al espejo para hallarme alguna arruga, y descargaré un poco de fluidos. Con todas mis exnovias me gustaría chocar copas, recordar calores y humedades en calles empedradas de Ciudad Antigua, en Montevideo, o Vesterbro, en Copenhague. No habría otro festejo mejor que ese; habría, eso sí, melancolía por esos muslos,y esos pechos, y esa sensación exquisita de perderse en los abismos de la otredad. Estremcimiento de rodillas y luego volver a la mesa a terminar una botella de vino oscuro.
***
06/09/08

Tras el centro histórico de Copenhague, hallo un motel de dos estrellas en los suburbios partidos por la calle Niels Ebbesens. Suburbios que vibran contenidos y antojadizos a vodka y cocaína: no puede aludir a otra cosa la metáfora de este cielo pálido y escurridizo, bajo el cual un barrio de putas como Vesterbro, ha sido convertido en un exquisito SoHo escandinavo. No hay callejón abandonado al tiempo en la ciudad, hasta en el distrito más jodido, más allá de la vía Orsteds. Toda es un fluído de piedra y de concreto hacia el sueño de la civilización. Por eso esta ciudad no fue bombardeado durante la Segunda Guerra Mundial. No como el vecino Frederiksberg, sobre la que cazadores británicos, quizás Hawkers, quizás con las mandíbulas de tiburón escurridas alrededor de la hélice principal, hicieron llover una tormenta de torpedos. No como el Licee Francais, donde un centenar de niños fue confundido en el ataque a la Shellhaus en 1945. Niños que corrían al confundir también esos motores por un chocar de nubes, nubes desde las que oficiales de la Royal Air Force los pensaron oficiales, a su vez, de la Gestapo. Copenhague permanece intacta a través del tiempo. Los enormes ríos penetran lentos por toda la ciudad, y parten delicadamente a la ciudad en dos.
(Más de mi crónica de Copenhague, próximamente en La Tempestad)
***
20/08/08
Decir que tal o cual cosa es cursi, la descalificación más chapucera de todas, equivale a decir tengo miedo a querer y ser querido. Y ay, cómo se van así las horas y los años, pensando tantas cosas equivocadas.
***16/08/08
